AZUL DE PANTALLA: una conversación sobre obediencia digital, liturgia tecnológica y poder algorítmico
AZUL DE PANTALLA no aparece como una obra fácil de clasificar. Y quizá ahí empieza su fuerza. No funciona como una novela experimental al uso, ni como un ensayo académico convencional, ni como una sátira tecnológica de consumo rápido. En la entrevista dedicada al proyecto, la conversación se abrió precisamente desde esa dificultad: cómo nombrar una obra que piensa el presente digital sin limitarse a describirlo.
El libro trabaja sobre una intuición incómoda: el poder contemporáneo ya no necesita presentarse siempre con rostro autoritario, uniforme o discurso solemne. A menudo actúa como sistema, como interfaz, como procedimiento, como puntuación, como formulario. Mide, registra, ordena, clasifica y produce obediencia sin necesidad de gritar. AZUL DE PANTALLA se sitúa ahí, en esa zona donde la tecnología deja de ser herramienta neutral y empieza a comportarse como una estructura de fe, administración y captura simbólica.
Uno de los ejes de la entrevista fue la idea de liturgia algorítmica. El término no apunta solo a la presencia de algoritmos en la vida diaria, sino al conjunto de gestos, hábitos y pequeñas obediencias que organizan la relación contemporánea con la tecnología. Aceptar términos, validar identidades, producir datos, optimizar perfiles, alimentar métricas, repetir protocolos: el sujeto digital participa en una ceremonia constante. No siempre la entiende, pero la cumple.
La obra también se acerca al dataísmo como una forma cultural de creencia. No se trata únicamente de acumular datos, sino de confiar en que la realidad alcanza mayor legitimidad cuando puede ser medida, registrada o convertida en señal procesable. En ese marco, lo que no deja rastro pierde autoridad. Lo que no puede ser cuantificado parece sospechoso. Lo que no cabe en una métrica queda fuera del lenguaje dominante. La entrevista insistió en esa pregunta: ¿qué ocurre cuando la experiencia humana empieza a valer menos que su traducción en dato?
Formalmente, AZUL DE PANTALLA responde a esa pregunta desde una estructura fragmentaria, hecha de registros, versículos, glosas y modulaciones doctrinales. La elección no es ornamental. La forma del libro imita, desplaza y contamina el lenguaje de los sistemas que critica. No explica desde fuera: construye un artefacto verbal que obliga al lector a entrar en una lógica de protocolo, mandato, repetición y revelación técnica. El resultado no busca comodidad, sino precisión simbólica.
La entrevista abordó también la relación entre religión, administración y tecnología. Tres campos que, a primera vista, parecen separados, pero que el libro conecta desde sus procedimientos comunes: formularios de entrada, jerarquías invisibles, promesas de salvación, sistemas de validación, culpa, corrección, registro, pertenencia y expulsión. En AZUL DE PANTALLA, el mundo digital no aparece como futuro lejano ni como distopía espectacular. Aparece como presente ya instalado, con su burocracia íntima y sus ritos cotidianos.
La sátira ocupa un lugar importante, pero no funciona como burla ligera. Opera más bien como método de diagnóstico. El libro exagera ciertas formas del lenguaje tecnológico, administrativo y doctrinal para hacer visible aquello que, por exceso de familiaridad, ha dejado de parecernos extraño. Esa es una de sus operaciones más potentes: devolver rareza al presente.
Otro punto central fue el lenguaje. En la conversación, el libro se presentó como una investigación sobre el momento en que el lenguaje deja de describir el mundo y empieza a protocolizarlo. Ya no se limita a nombrar; configura permisos, accesos, perfiles, identidades, puntuaciones y condiciones de existencia. Hablar, en ese régimen, no es solo expresarse: es ajustarse a una arquitectura de legibilidad.
Por eso AZUL DE PANTALLA no propone una crítica tecnológica simple. No se coloca contra la tecnología como si existiera un afuera puro, intacto y nostálgico. Su pregunta es más precisa: qué tipo de subjetividad produce una cultura organizada por sistemas de medición, trazabilidad y obediencia suave. Qué tipo de verdad emerge cuando todo debe verificarse como dato. Qué tipo de cuerpo queda cuando la experiencia se transforma en perfil. Qué tipo de imaginación sobrevive cuando el lenguaje se convierte en instrucción.
Esta primera entrevista deja una lectura clara del proyecto: AZUL DE PANTALLA es un libro sobre el poder contemporáneo cuando ya no necesita parecer poder. Una obra híbrida, incómoda y deliberadamente difícil de domesticar, escrita desde el cruce entre crítica cultural, filosofía política, sátira doctrinal y artefacto literario.
No viene a explicar internet. Viene a mostrar la clase de mundo que internet, la administración del dato y la fe en la medición han ayudado a naturalizar.
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